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Las fábricas mantienen un buen ritmo y ya están al 93,5% de la actividad previa a la pandemia.

La primera ola del coronavirus tuvo un efecto muy negativo para el sector cerámico de Castellón. El mes de abril alcanzó un descenso de producción récord del 57%, lo que generó una enorme incertidumbre en la industria. Las dudas todavía no se han disipado, pero la recuperación sigue en marcha. Los datos más recientes del Índice de Producción Industrial, dados a conocer en el día de ayer, revelan que en octubre hubo una mejora del 3,6% respecto al mismo periodo del año anterior, a pesar de que en ese mes establecieron el nuevo estado de alarma y limitaciones a la movilidad derivadas de la segunda ola de la pandemia.

Se trata del segundo mejor dato desde la explosión de la crisis sanitaria, solo superado por el incremento interanual del 19% de agosto. En cuanto al acumulado de los primeros diez meses del año, el nivel de producción sigue recortando distancias sobre el 2019, de manera que la disminución está en el 6,5%. Muy cerca de las previsiones más optimistas marcadas desde la patronal Ascer, cuyas previsiones eran de una horquilla de bajada del 6 al 10%.

Una parte importante de la industria cerámica provincial ha conseguido ganar buena parte del terreno perdido gracias a los pedidos pendientes que no pudieron entregar en primavera. Tanto por el parón de producción decretado en abril por el Gobierno a la industria considerada como no esencial, como a las complicaciones para el transporte y la venta en los canales de distribución habituales. Además, fuentes del sector destacan que es precisamente el periodo comprendido entre marzo y junio (tras la celebración de Cevisama) cuando se registra una mayor actividad en las fábricas. El confinamiento alteró el ritmo, pero la recuperación comenzó en verano, sobre todo en un agosto que tradicionalmente suele registrar menos movimiento.

EXPECTATIVA

Desde Ascer valoraron el dato de octubre como «un mes con un crecimiento positivo pero moderado», que muestra una línea similar a la observada en el mercado. «Falta ver cómo acaba el año, ya que la incertidumbre provocada por la pandemia aún existe y el fuerte impacto negativo del segundo trimestre no se ha recuperado», indican. El resultado favorable de la producción se une a las cifras de exportaciones, que prácticamente igualan a las del año pasado, y en un contexto favorable del empleo industrial, que en Castellón bajó en 175 personas en noviembre.

El repunte de actividad también se detecta en otros segmentos de la industria. El presidente de la Asociación Española de Fabricantes de Maquinaria y Bienes de Equipo para la Industria Cerámica (Asebec), Juan Vicente Bono, detalló que las inversiones previstas por parte de las empresas azulejeras «se han rearmado a final de año, después de un tercer trimestre del 2019 flojo y una pandemia que frenó una evolución positiva en la primera mitad del año».

El Observatorio de Mercado del Instituto de Tecnología Cerámica (ITC) dio ayer a conocer las cifras de evolución del sector, que incluyen los datos de la última encuesta de coyuntura de Ascer. Entre enero y septiembre de este año el descenso de las ventas fue del 3,2%, debido sobre todo al comportamiento del mercado nacional. La distribución dentro del país se contrajo en un 8,5%, mientras que en el extranjero el descenso se limitó a solo el 1,3%.

Desde el observatorio, Sabrina Veral valoró que el balance «no es muy óptimo, pero se está hablando de una posición mucho mejor de la que hubo en marzo y abril». Aunque consideró que es difícil plantear expectativas a más de tres meses vista, «este sector no es de los más afectados por la crisis». Además, los datos más recientes de exportaciones apuntan a que incluso podría acabar el 2020 con unas ventas muy similares a las del 2019. Veral también incidió en la fortaleza exportadora del azulejo, que alcanza un 75% de la producción.

Noticia extraída de «El Periódico del Azulejo» – Enlace a noticia original.

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